Las mujeres solo ocupan el 20% de los altos cargos en administraciones públicas a nivel global

Un informe de la ONU resalta la permanencia de la brecha genérica en el mundo.
El papa Francisco sufrió algo de fiebre, tres días después de su cirugía

Elizabeth Gómez Alcorta y Sabina Frederic, dos de las tres ministras de Argentina: el 15% del Gabinete. Foto Federico López Claro

A pesar de que las mujeres ocupan el 46% de los puestos en las administraciones públicas a nivel global, únicamente el 31% ostenta puestos de poder y representan solo el 20 por ciento de los altos cargos, según reveló un informe publicado este jueves por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

El trabajo, "Igualdad de género en la administración pública" -publicado junto al Laboratorio de Investigación de Desigualdad de Género de la Universidad de Pittsburgh-, revela que las "persistentes" brechas de género "permanecen" a nivel global y las mujeres aún se enfrentan a techos y muros de cristal que les impiden avanzar hacia los más altos niveles de poder e influencia.

La ONU y la Universidad de Pittsburgh reconocen que ha habido cierto "progreso" en cuanto a representación femenina en administraciones públicas de muchos países se refiere, pero esta circunstancia no quita que las mujeres de muchas regiones del mundo aún están "significativamente superadas en número" por hombres cuando se habla de liderazgo y toma de decisiones políticas.

En este sentido, advirtieron que apartar a las mujeres de los procesos y roles de toma de decisiones "críticas", incluyendo la gestión de la pandemia de coronavirus, amenaza la posibilidad de lograr una recuperación "inclusiva" y "verde" una vez superado el Covid-19.

Según ambas organizaciones, las mujeres "brillan" como líderes y, cuando ostentan puestos de liderazgo en administraciones públicas, los gobiernos son "más receptivos" y mejoran tanto la rendición de cuentas como los servicios públicos que se brindan a la población.

El informe afirma que cuando las mujeres están en el poder atienden problemáticas olvidadas, como la violencia de género, los servicios que se prestan a la infancia o la salud.

Frecuentemente, además, se registran niveles menores de corrupción y los partidos políticos están más inclinados a trabajar de forma coordinada.

"Mientras la crisis del coronavirus plantea retos sin precedentes a los gobiernos y sus ciudadanos, la toma de decisiones efectivas en las instituciones públicas y los servicios públicos receptivos e innovadores son más importantes que nunca", destacaron la ONU y la Universidad de Pittsburgh, que insistieron en los impactos que la pandemia tiene en mujeres y niñas, como el aumento de la violencia contra ellas o la pérdida de empleos e ingresos.

Angela Merkel, una de las pocas excepciones en el mundo, es canciller de Alemania desde 2005. Foto Michele Tantussi/AP
Angela Merkel, una de las pocas excepciones en el mundo, es canciller de Alemania desde 2005. Foto Michele Tantussi/AP



El rol de las mujeres en la pandemia


El informe, que analizó 170 países, reveló que las mujeres tienen un rol "muy limitado" en la toma de decisiones sobre política sanitaria.

En concreto, mientras el 58% de los empleados de los ministerios de Salud son mujeres, las mismas ocupan, de media, solo el 34% de las posiciones de toma de decisiones.

Además, la representación femenina también es baja en los grupos de trabajo gubernamentales que se encargan de liderar la respuesta de los gobiernos a la crisis.

De los 300 grupos de trabajo nacionales examinados en 163 países y territorios, las mujeres ocupan el 27% de los cargos y lideran el 18%.

Únicamente el 6% de los grupos estudiados hacen gala de la paridad de género, mientras que el 11% -un porcentaje "impactante" para los firmantes del trabajo- no cuentan con ninguna mujer en absoluto.

"Los efectos del Covid-19 no son neutrales en cuanto al género", recordó el administrador del PNUD Achim Steiner

Y agregó: "Las mujeres deben participar completamente en las instituciones públicas y tener una silla en la mesa cuando los gobiernos están planeando sus respuestas y determinando la mejor manera de salir de la crisis".

"Las decisiones esenciales que se tomen hoy afectarán al bienestar de las personas y el planeta por generaciones. Una recuperación sostenible es posible únicamente cuando las mujeres son capaces de jugar un rol completo al dibujar un mundo post Covid-19 que funcione para todos nosotros", ha agregado.

Jacinda Ardern, pimera ministra de Nueva Zelanda, fue destacada por su manejo de la pandemia. Foto Sam James/AP
Jacinda Ardern, pimera ministra de Nueva Zelanda, fue destacada por su manejo de la pandemia. Foto Sam James/AP



No solo techos, también muros de cristal


Por otro lado, el trabajo halló que las mujeres que trabajan en la administración pública están "aisladas" en ciertas áreas de trabajo, por lo que se dan de bruces con muros de cristal, además de con techos.

Así, el número de mujeres es mayor en los ministerios centrados en asuntos que les impactan, como salud y educación, pero permanecen "bajos" en otras áreas.

Por ejemplo, a pesar de que las mujeres están afectadas "desproporcionadamente" por el cambio climático, su participación en ministerios que se encargan de la protección medioambiental está entre las más bajas de las 20 examinadas.

Representan el 33% a nivel global y la paridad en este ámbito es "rara", lo que potencialmente "obstaculiza más" una acción climática eficaz y una recuperación verde.

De forma análoga, en el ámbito de la formulación de políticas socioeconómicas, los datos revelan que las mujeres promedian solo el 36% de los puestos de toma de decisiones en los ministerios económicos.

"La igualdad de género y la diversidad son clave para mejorar la función gubernamental y la calidad de vida de todos nosotros", insistió la vicerrectora senior de la Universidad de Pittsburgh, Ann E. Cudd.

Y destacó que la investigación publicada este jueves "ha generado nueva información importante, que no solo destaca el problema, sino que también proporciona la evidencia necesaria para abordar estas disparidades".

En este sentido, el trabajo proporciona una serie de recomendaciones, que incluyen fortalecer y presionar por la aprobación de nuevas leyes, marcos y políticas, como las cuotas, o impulsar un cambio institucional que incluya una reforma de los lugares de trabajo, políticas de Recursos Humanos inclusivas o la penalización del machismo y el acoso laboral.



Fuente: Clarín


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